sábado, 7 de enero de 2012

Esto no es como Venecia


Estuve mucho tiempo sin pintar. Aguantándome las ganas.Necesitaba un poco de perspectiva. Ver como es mi vida sin pintar para saber porqué pinto.  Volví el jueves. Nos juntamos con Stefano y Rocío a hacer estudios al aire libre. Bueno no tan "aire libre", fuimos a Constitución, ahí donde se entremezclan las autopistas, en San Juan y 9 de Julio. Estrené mi atril de campaña nuevo, es uno de aluminio que tiene un bolsito para guardarlo, muy lindo. En el camino me compré un bastidorcito de 27x35. Y pinté con acrílico.

Antes pintaba con óleo las manchitas. El acrílico está bueno porque  podés seguir pintando arriba a medida que se seca, entonces en una misma sesión se puede ir avanzando por capas. En cambio con el óleo hay que raspar lo que pusiste para pintar encima. Incluso se pueden hacer veladuras con acrílico.  El problema es que te limita la variedad de color, las sutilezas de matiz, porque se te seca en la paleta, y cuando mezclás los colores se te van secando más rápido. Y el acrílico a medio secar tiende a hacerse como grumos, y te queda bastante roñosa la pintura. Además hay que estar limpiando la paleta, humedecer el acrílico que se pegó, para que se desprenda y poder rasquetearlo...

Pero lo importante es que alcancé a intuir algo de lo que me venia faltando.  Tengo que estar más conectado con otros para pintar más y mejor. Es algo que pasa sin que uno sea consciente, pero es como si a un nivel más profundo uno estuviese conectado con los demás. Y hay algo adentro de uno que se activa y es una fuente de energía. Y el pensamiento habría que usarlo para crear las situación donde esas fuerzas entran en juego, y jugar.

PD:

2 comentarios:

  1. Me hizo acordar a la tapa de Systematic Chaos.

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    1. uh, que bueno! Ahí lo agregué al post. Y esa imagen se parece mucho más que mi manchita a ese lugar.

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