miércoles, 21 de marzo de 2012

Vicionaria




Hace unos meses empecé a trabajar en Liniers, viajo en tren. Hoy yo estaba con algunos problemas, tan preocupado que no leía en el viaje...

El tren había salido retrasado, y estaba más lleno de lo que en general es al mediodía. Así que me emtí en el furgón, que iba más cómodo. Como todos sabemos ahí casi siempre algunos van fumando porro y tomando cerveza, así estaría bueno viajar...
Bueno yo no viajaba así. Y sube una señora, una señora grande, de unos 70 años, toda llena de cruces, cuatro en el pecho, una atada en la frente, más por el pelo. Son como de cañitas, palitos, atadas con hilo sisal, con nilon... en unos bolsitos llevaba más, pero más grandes, era como si las vendiera, en una feria o algo...
A mi instantáneamente me recordó a ese árbol que tiene las cosas colgando, los pajaritos, en el MNBA en la parte precolombina.


Para ser una señora de esa edad estaba muy sana físicamente, andaba con sus bolsitos, sus bolsas, las dejaba en el piso, las levantaba, se corría por entre todo eso cuando alguien sacó una bicicleta...
Yo le saqué estas fotos. Me pareció que alguien así ni siquiera se imaginaría que se pueden sacar fotos con un celular. Me gustaría usar las imágenes para algo. Y ahí prácticamente se me fue el mal humor por un rato, estaba fascinado. Pensaba... yo preocupado por mis cosas y ella andá a saber en que mundo vive, que experiencia de Dios haya tenido alguien así. Uno no se llena todo de cruces así de puro capricho. Ahí estaba pasando algo. Alguien podría decir que estará loca esa mujer ¿Pero que le queda a alguien a esa edad?  Todo eso por lo que uno vive en ese punto ya se perdió ¿Que queda? Bueno, ahí parecía que quedaba mucho. En esa etapa debe ser cuando una experiencia mística es más valiosa, en vez de estar a un paso de la nada se está a un paso del todo. Es importante.






La cuestión es que bajando esas fotos del celular encontré esto que también había visto en Liniers, pero cerca de la estación, en una santería tenían esto:

Osea... hay gente que le reza a eso. Y hace alguna clase de ritual, y le pide cosas. Dos extremos en lo simbólico, pero un mismo estilo. Y yo no puedo dejar de pensar en que tiene algo de infantil esta figura, es como un  malo de He-Man . Infantil, de ahí que se pueda esperar todo tipo de perversiones.


La realidad es más amplia de lo que imaginamos la mayor parte del tiempo. De vez en cuando viene bien recordarlo.


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