lunes, 21 de mayo de 2012

En la Luna


Ayer en twitter comentaba que llevo más de un año y medio anotando mis sueños, y que de alguna manera eso me hace sentir que ya no soy un pintor. Una amiga ahí me sugirió pintar mis sueños.

Lo que yo venía pensando es complejo para decirlo en pocas palabras. Así que lo pienso acá en el blog.

¿Que significa que ya no me siento un pintor?  La pintura ya no tiene el monopolio de mi expresión. Hay una práctica de la escritura que cobra cada vez más trascendencia para mi, anotar mis sueños, interpretarlos, anotar la interpretación. Soñar no es algo que yo haga, es algo que me sucede. Pero anotar el sueño si. Los tipeo y los imprimo, los voy juntando. Intento aplicar las interpretaciones en mi vida concreta. Esto hace que sea  muy complejo representar el sueño. Porque el trabajo de interpretación es lo que va dándole valor al sueño, es lo que lo que lo va transformando en un símbolo vivo, en una fuente de energía para vivir, para actuar. Lo que habría que representar es la interpretación.
Cuando uno interpreta un sueño va ampliando cada elemento del sueño, haciendo asociaciones, buscando analogías en la mitología, contando lo que sucedió el día anterior, se lo relaciona con sueños anteriores, se analiza la serie de sueños...  todo eso uno se lo cuenta a otro y se va trabajando en la interpretación.
Hay otra complicación. A medida que uno va viviendo, y va intentando aplicar lo que ganó con todo este trabajo sobre los sueños, cada sueño se presenta como una interpretación de todo eso. Es complejo. Yo interpreto el sueño, si, pero el sueño me interpreta a mi.

En twitter dije solamente que pintar los sueños es mala idea, termina siendo una ilustración.

¿Porqué me parece tan mala idea? ¿Porqué no quiero hacer una ilustración?
Porque para mi la pintura es una experiencia paralela al sueño. Cuando pinto siempre tengo en mente una serie de problemas técnicos. Con eso abro el juego. Después me quedo mirando lo que hice. Cuando un pintor mira lo que está pintando no lo ve como es, uno lo va viendo como debería ser. La imagen es un soporte en el que uno va proyectando muchísimas imágenes y las va probando en su imaginación. También se van probando en el soporte. Uno va probando, llega un punto en el cual lo que uno ve son detalles. Lo que sugiere otra cosa empiezan a ser los detalles. Cuando, después de definir los detalles, uno empieza a ver otro cuadro demasiado diferente es que está terminado. Y hay que empezar otro.
Esto a veces implica figuración. Uno puede ver figura humana, un paisaje, un interior.
¿Porqué esto es algo paralelo al sueño?
Porque es como un test de Rorschach, en las manchas uno ve afuera, proyectado, lo que tiene adentro.
Pero es más complejo aún. En este modo de pintar entran en juego el cuerpo y la materia. Cuando se le permite al cuerpo hacer lo que quiere con la pintura hay algo que se destruye, y la imaginación va trabajando sobre eso.  Es como que el cuerpo va dándole "cuerpo" a la imagen, y la imaginación va organizando ese cuerpo.
Esto es mi manera de entender lo que hago, y es parecido a lo que antes escribieron algunos pintores. Puede ser que otros pinten de otra manera. Pero lo que quiero transmitir es que representar la imagen que vi en el sueño arruinaría toda la diversión, porque habría una imagen definida desde el principio.

La imagen definida desde el principio es la que recuerdo del sueño.  Ahora bien... hay ilustradores que reelaboran el texto como paso previo a la representación.  Eso es lo que tengo que hacer yo. Seguiría siendo una ilustración. Pero habría otro juego, un juego más complejo que el que juego ahora. Y va en la dirección de lo que ya estoy haciendo en mi pintura, ir definiendo límites es parte del juego. Por ejemplo; pintar basándome en un boceto en valor bien definido es un límite.

Bueno, terminé diciendo que voy a pintar mis sueños. Pero no era la idea.




3 comentarios: