lunes, 6 de agosto de 2012

Un rebaño de cerdos demoníacos



Necesito escribir  un poco antes de ponerme a pintar. Hay dos cosas que me vienen dejando pensando. En el último post hubo un comentario de un amigo pintor con el que a  conversamos en los blogs. Decía esto:
Me gusto eso de tratar la pintura en proceso como lo hace una señora con sus plantas, y es tal cual, porque le estamos dando vida.
Me desconcertó mucho. Porque yo la imagen que usé fue la de un pastor. Y Pablo lo que me trae es una señora que cuida las plantas. La imagen del pastor tiene resonancias bíblicas,
Juan 10:11–13. 
11 »Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.12 Pero el asalariado, que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.13 Así que el asalariado huye porque es asalariado y no le importan las ovejas.
  Y Pablo  (Silva no el de Tarso) agregó algo más, dice que uno le da vida a los cuadros y que por eso son como plantas. Yo no estoy muy de acuerdo con ninguna de las dos cosas. No me parece que uno le de vida a los cuadro y menos aún me parece posible darle vida a las plantas.  No funciona como signo. Osea, una madre le da vida al hijo, si. Pero el que cultiva una planta no le da vida. La planta se caracteriza por estar viva de por si, es vida, puede ser signo de cualquier cosa menos de algo a lo que uno le da vida.
¿ Y esto que tiene que ver con la pintura?

Bueno, en la práctica son dos planteos que funcionan muy diferente. Si yo creo que al cuadro le doy vida el proceso va a ser bastante lineal. Primero tengo una idea , y después pinto hasta que el cuadro está parecido. También, si no estoy inspirado, puedo ponerme a jugar pintando hasta que aparece una idea. Ahí la pinto y el cuadro está terminado, yo le di vida.
El otro planteo es muchísimo más complejo. Traje la imagen del pastor ¿ No? Bueno, en realidad vendría a ser un pastor de fantasmas. Podría plantearse que uno lke da vida al cuadro si piensa solamente en los materiales. El pintor agarra una tela, pinturas, y les da vida. Pero además está la manada de fantasmas ¿Que hacemos con eso? Uno puede desentenderse de los fantasmas, darle vida al cuadro, y los fantasmas un poquito van a ir colándose en eso y le van a dar vida sin que el pintor se de cuenta. Pero también van a molestar. Ya de por si interfieren en la vida en general. Pero van a molestar también en la pintura. Van a hacer que lo que uno quería hacer no le salga, van a aparecer como fantasías, fantasías de que el cuadro está quedando muy bien, o uno puede estar pintando y descubrir que hace dos horas que está pensando en otra cosa, mal de alguien que no le importa, o bien. Es como un gran fantasma invisible que se traga todo. Por eso está la otra clase de pintor, es el que se enfrenta al fantasma y cree que en eso consiste la pintura. 




Cuando uno enfrenta al fantasma ve que en realidad son muchos: 
Marcos 5:1 Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos.[1]

Marcos 5:2 Cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros,[2] un hombre con un espíritu impuro

Marcos 5:3 que habitaba en los sepulcros y nadie podía atarlo, ni aun con cadenas.

Marcos 5:4 Muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos. Nadie lo podía dominar.

Marcos 5:5 Y siempre, de día y de noche, andaba gritando en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

Marcos 5:6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió y se arrodilló ante él.

Marcos 5:7 Y clamando a gran voz, dijo: 
--¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? ¡Te conjuro por Dios que no me atormentes!,[3]

Marcos 5:8 porque le decía: "Sal de este hombre, espíritu impuro".

Marcos 5:9 Jesús le preguntó: 
--¿Cómo te llamas? 
Y respondió diciendo: 
--Legión[4] me llamo, porque somos muchos.

Marcos 5:10 Y le rogaba mucho que no los enviara fuera de aquella región.

Marcos 5:11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos[5] paciendo.

Marcos 5:12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: 
--Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.

Marcos 5:13 Jesús, de inmediato, les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus impuros, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil. El hato se precipitó al mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.
Lo de los chanchos fue mala idea, pero a Jesús y los apóstoles no les importaba porque ellos no comían cerdo. Ven que acá con los demonios otra vez aparece la imagen del rebaño, pero esta vez es una piara de cerdos. El buen pastor su vida da por los cerdos demoníacos...  ¿No? También podrían haber sido lobos, o jabalíes, o moscas. 

Bueno, estábamos en que cuanto más se enfoca la mirada más se divide el fantasma. Es un proceso de análisis ¿ Como se analiza un fantasma? Proyectándolo, de hecho ya está proyectado. Todo el tiempo distorsiona nuestra visión del mundo. Pero para analizarlo hay que elegir un espacio limitado, es el soporte sobre el que vamos a pintar, es también el modelo que vamos a estudiar. Por eso es tan bueno trabajar con un modelo, lo mejor es la naturaleza muerta. Está el modelo y está nuestra pintura, la diferencia entre los dos es el fantasma. Si a la pintura le restás el modelo te queda el fantasma. Por eso tiene que ser naturaleza muerta, porque para hacer esta operación hay que intentar que el modelo sea simple.



Se entiende que el fantasma está vivo de por si, o está no-muerto. Y es hostil, si uno pudiera elegir no le daría vida. Lo más que uno puede hacer para intentar aprovechar de alguna manera la situación  es ponerlo a trabajar. Que esté implica que es un proceso, como todos los organismos vivos. Pero el fantasma es un organismo desorganizado, y el trabajo del pintor es organizarlo. El primer paso es capturar unos cuantos fantasmas de entre esa massa confusa , eso son los bocetos. Se puede armar un modelo, ir haciendo estudios.  El resultado de eso es una pila de naturalezas muertas de pequeño formato. Ahí los fantasmas quedan anclados al mundo real. Una parte  del fantasma está en el otro mundo, y otra parte ya se precipitó en la materia. En esta fase el pintor tiene un rebaño de fantasmas en el otro mundo. Y tiene las naturalezas muertas, que son como ventanas a través de las cuales él puede ver cada fantasma. Porque el pintor ve como esas naturalezas muertas se mueven, cambian mientras las mira. El que lo ve de afuera ve una serie de cuadritos. Pero el que está trabajando en eso proyecta.  Y tiene proyectos, un proyecto creativo, y está proyectando sus fantasmas en esos objetos que son las naturalezas muertas ¡¿ Porqué naturalezas muertas?!
Porque el fantasma está en el mundo, no en la cabeza. Ya está proyectado en las cosas. No es un ente amigable que se deja pensar. Es como un ectoplasma que se impregna en las cosas.  Y de ahí hay que echarlo a patadas, con violencia. La técnica que uno aprende es el arte de ir asediándolo.  El lenguaje sirve para ir tomando posiciones en cada aspecto de lo visual  por separado, reconociendo el flanco que es más débil en cada modelo. Los flancos débiles son donde hay más contraste. En cambio el que no sabe pintar trata de reproducir el objeto. Y ahí ya perdió de entrada, porque lo que le da entidad al objeto es el fantasma. 




Bueno...  Estábamos en la pila de estudios. Ese es el rebaño del que yo hablaba en el post anterior. Y comentaba que para apacentar al rebaño hacía falta un taller ¿Porqué hace falta tanto?  Porque en una casa, y más si uno vive con otros, más aún si usa un espacio común para pintar, los fantasmas están proyectados en el hogar. Están en la gente con la que uno convive, están en los espacios que implican otro uso, en la computadora. En el hogar está la vida de uno, y la vida es el fantasma proyectado.  Lo que anima al mundo real es el fantasma proyectado, la gente hablando es el fantasma hablando.  El problema con la vida es que paralelamente al fantasma está el mundo real, y uno nunca sabe si el que se mueve es el mundo o el fantasma. Por eso hay que pintar. Porque uno tiene la certeza de que la pintura no se va a pintar sola.  Lo que uno pinta es pura proyección. O se puede calcular que la proyección es la pintura menos el modelo.
El taller es un espacio consagrado  , el soporte donde uno pinta también. En el taller está el soporte y está la pila de naturalezas muertas. Uno ve como esos bocetitos se mueven, desde el momento en que uno tiene una pila de estudios y la intención de usarlos para pintar otra cosa empiezan a ser bocetos. Se mueven porque uno les quiere cambiar cosas, se los imagina de otra manera. Eso que se imagina es el fantasma vivo que está en el otro mundo, y uno lo ve a través del boceto. A ese fantasma uno lo separó de la massa confusa pintando la naturaleza muerta, al anclarlo en el mundo real se creó un canal a través del cual el fantasma se fue alimentando. Se alimentó de la energía que uno proyectaba en el objeto. Se alimentó tanto que creció, creció en complejidad, porque es un organismo. Entonces ya no entra en la naturaleza muerta, uno ya no lo reconoce ahí, dejó de sintonizar al fantasma, hay demasiados rasgos que se pierden.  Hay que consagrar un espacio más grande, puede ser una tela mediana ¿Porqué uso la imagen de un rebaño y no la de un vivero? Porque no es como trasplantar una planta a la que le queda chica una maceta. En el taller lo que pasa es que uno mira los cuadros todos juntos, y el conjunto le va sugiriendo cosas. Por momentos uno ve rasgos comunes y por momentos ve el contraste. Es como que dentro del rebaño los fantasmas se van fecundando entre si.  Por eso en el post anterior yo hablaba de un ecosistema, y porque por momentos sospecho que hay un orden. El trabajo del pintor es organizar todo eso, pero esto no significa que no pueda haber ya un orden. Pero sería un orden demasiado complejo. Y uno apenas llega a ver un caos. Ya es algo. Hay pintores que ni siquiera llegan a ver el caos. Son los pintores que dan vida a los cuadros.



Ahora veo lo que escribí y quizás quedó medio agresivo el post. Un poco es porque el pensar tiende a ser agresivo de por si, si uno piensa de verdad. Pero creo que en realidad a mi me molestó que Pablo me compare con una señora.



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