viernes, 4 de enero de 2013

La diferencia con el original es la originalidad de la copia


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Ese dibujo es de un chico al que le costó mucho arrancar, no sabía que dibujar. Le di el libro de alquimia para que lo hojee, y le gustó una imagen del Lapis que había en Elementa Chemicae, la que se ve arriba a la izquierda:

Barchusen Conrad - Elementa Chemicae (1718) 












































Lo dibujó adentro del círculo y no supo que hacer. Así que le empecé a decir algunas opciones que tenía y eligió colorearlos. Cuando llegó a colorear lo que se ve en el dibujo me dijo que no podía seguir, porque se le iban a repetir. Es decir que no quería repetir los contrastes...
Ahí es donde se empezó a notar algo original.  Yo le dije que le podía marcar con negro las líneas, para que los sectores que quedaron blancos se vean, y se le unifique todo. Cuando no supo cómo seguirlo le dije que podía hacer más círculos, y eligió hacerlos cortándolo por los costados. Lo más original fue cuando no quiso dibujarles nada adentro, él los veía como asas, como las asas de una olla... después le hizo los circulitos con los "asteriscos" en los anillos. Cuando le dije que les pusiera color  lo interpretó como una línea marcando los círculos, en vez de "colorearlos". Es no es una mala interpretación, él estaba siendo original sin saberlo, no le dije que yo había dicho otra cosa...
Otra interpretación que hizo fue ponerles el gris por adentro, en el anillo de la derecha, en vez de hacerlo en el espacio entre círculos, así que para que se vean tuvo que ponerle negro, y el gris quedó para el otro lado.
Fue muy interesante ese trabajo. Porque a medida que avanzaba se iba sintiendo más seguro, y se veía que estaba entusiasmado, hasta tenía ganas de tomar decisiones sobre su obra. Y sin embargo hicimos todo al revés de lo que comúnmente se supone que hay que hacer para producir algo original... o al revés de lo que suponen que hay que hacer las profesoras de plástica que jamás hicieron algo original.
Lo más interesante es que en la segunda clase hubo un compañero que "se copió":

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Lo hizo rápido y está bastante abocetado. Pero tiene algo interesantísimo...
La rueda de la izquierda gira para la izquierda, y la de la derecha para la derecha ¿Lo ven?
Y además le puso un ying-yang en el medio, es impresionante cuanto se repite el ying-yang en los trabajos de los chicos. En el libro de alquimia no hay ni un sólo ying-yang, es algo que tiene ésta generación...
Y además le pintó todos los sectores adentro, y poniendo los colores parecidos cerca. En cambio si se fijan en el del otro chico lo coloreó con cuidado de oponer los colores, por eso vió que no podía seguir... en cambio éste los opuestos los representó con el ying-yang y con la diección de las ruedas. Hay algo extraño, y es que una ruedita de las del borde del anillo del centro es de todos los colores, a la izquierda arriba, es como que ahí todo tiene un dinamismo.

Bueno la cuestión era la originalidad. Yo lo que veo es que hay que cultivarla, y que se logra trabajando en lo sutil. La originalidad se produce cuando se le presta atención a los detalles. Una amiga psicóloga una vez me comentó que los junguianos no son originales porque trabajan con los símbolos, en cambio los lacanianos trabajan en la combinatoria del signo. También lo que pasa es que en la copia es donde se ve lo original, la diferencia con el original es la originalidad de la copia. Por eso la copia es una trampa para provocar a la originalidad y pescarla...

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