sábado, 18 de mayo de 2013

XVI X


Lo que me gusta del tarot de Marsella es que es impersonal. Tiene el estilo de los grabados de esa época. Pero sin embargo también tiene sutilezas que le dan personalidad, como algunas fisonomías que se repiten, algunas figuras de los arcanos parecen hermanas...

Los intelectuales nunca tienen en cuenta la vigencia que tiene el tarot en el imaginario popular. Ni siquiera en el campo de las artes plásticas. Y lo más extraño es que tampoco a los grabadores les interesa mucho, ellos tienen una visión historicista de la gráfica, y además están bastante limados...

La realidad es que en Bs As hay muchas santerías, pero muchas... y en todas se consulta el tarot, generalmente el marsellés. En cambio los intelectuales interesados en el tema son más de usar el Rider. Todas las estaciones de tren tienen alguna santería cerca, generalmente un par. Y en Constitución hay muchas, en Liniers hay más de diez. Es gente sencilla la que va ahí, y seguramente no hablan de eso, es algo más bien secreto...

La cuestión es que está vivo el tarot, se lo usa mucho. Se lo usa acá donde vivimos, se lo usa ahora en nuestra época. Eso es un hecho, no es algo que se pueda discutir.

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