miércoles, 31 de julio de 2013

Dibujando en reuniones desagradables


Algo que nunca dije sobre los mandalas es que en general los dibujo en los ratos libres en el trabajo o cuando estoy esperando en algún lado, o cuando tengo un rato antes de salir para algún lado. Los hago así, de a ratos, con otras cosas en la cabeza...
O no con otras cosas en la cabeza, más bien sacándolas de ahí. Pero necesito estar un poco tenso, no puedo ponerme a hacerlos relajado.
Es todo lo contrario a lo que recomiendan los "instructores de mandalas", que dicen que hay que darle un tiempo específico, poner música, relajarse, respirar, decir ooommmmmnnnn...
Bueno, no, a mi me parece que es todo lo contrario. De hecho lo ideal es dibujarlos durante una reunión con gente que te desagrada mucho, o durante una clase en la que de ninguna manera querés estar. En esos casos dibujar un mandala evita abandonarse a una reacción violenta, discutir, involucrarse...
Lo extraño es que así uno presta más atención a lo que está escuchando. O por lo menos es el caso mío. Algunos que me vieron dibujar durante una reunión creen que los hago fácil, puede ser... pero si estoy relajado no me salen, en ese sentido también son difíciles.  

Puede parecer extraño, pero me parece que esto tiene que ver con lo que dice Jung. Que el mandala es un símbolo unificador, que disminuye la tensión entre opuestos, la disociación psíquica. Por eso evita que uno se ponga a discutir. Podría decirse que cualquier garabato sirve para eso. Pero en el círculo además hay un ritmo circular, la sensación es otra.

viernes, 19 de julio de 2013

Volviendo a la pared



No se que decir sobre este mural. Me pasaron muchas cosas pintándolo. El mural es para una película ,"Discursos Murales", que es una serie de recortes de discursos políticos acompañados de las escenas de la elaboración de cada mural. En esa jornada se pintaron cinco murales.
Hacía mucho tiempo que yo no pintaba un mural, así que me costó mucho arrancar.  La idea era terminarlo en 2 días, pero nos llevó 3.  Hubo varios que se terminaron en tres días. 
Estoy muy contento con como quedó, por más que tenga varios errores. Lo más importante es que volví a pintar un mural, y además tiene aciertos también. Todo lo que puse en la escena se ve y está diciendo algo, el contraste lo puse donde están las cosas que quise que se vean. Y el sentido de la escena es claro, es casi como un afiche, eso era parte de la idea.


Lo importante fue la sinergia que se dio en todo el evento.  Hay una energía que uno no siente cuando está aislado. Hay una tensión entre la imagen que uno tiene en la cabeza y lo que necesitan que haga los que están organizando el evento. También está la reacción de los vecinos que ven la obra, y están los que pintan los otros murales. Se una situación muy compleja, inabarcable, con muchos aspectos sobre los que no hay tiempo para pensar. Más que nada porque siempre surgen problemas prácticos, siempre hay cosas que no se previeron y uno se da cuenta cuando ya está pintando.  Todo eso es algo sobre lo que vale la pena trabajar. No enfocarse tanto en la obra sino en el acontecimiento. La obra se daría en el juego de todos esos factores. Así lo importante sería recopilar. Recopilar los bocetos, las ideas sobre los bocetos, la respuesta del otro, lo que pasó mientras se pintaba... los sueños, los sueños son algo fundamental, es donde la imagen cobra vida propia independientemente de uno.  Más que nada se trata de no "fluir" no "dejar que las cosas sucedan". Al contrario, la manera de encontrar la serenidad es estar todo el tiempo organizando. Las cosas se desorganizan solas, y la única manera de crear un gran caos es dejándole un espacio vacío. El vacío se crea sacando todo lo que no sirve. Lo que queda es lo que sirve, y eso arrastra un montón de cosas análogas que son mejores que lo que uno había tirado. El proceso creativo es una serie de ciclos así, y hay que estar todo el tiempo volviendo a organizar. Si uno se aísla hay muy poco que organizar, y faltan puntos de referencia.