miércoles, 31 de julio de 2013

Dibujando en reuniones desagradables


Algo que nunca dije sobre los mandalas es que en general los dibujo en los ratos libres en el trabajo o cuando estoy esperando en algún lado, o cuando tengo un rato antes de salir para algún lado. Los hago así, de a ratos, con otras cosas en la cabeza...
O no con otras cosas en la cabeza, más bien sacándolas de ahí. Pero necesito estar un poco tenso, no puedo ponerme a hacerlos relajado.
Es todo lo contrario a lo que recomiendan los "instructores de mandalas", que dicen que hay que darle un tiempo específico, poner música, relajarse, respirar, decir ooommmmmnnnn...
Bueno, no, a mi me parece que es todo lo contrario. De hecho lo ideal es dibujarlos durante una reunión con gente que te desagrada mucho, o durante una clase en la que de ninguna manera querés estar. En esos casos dibujar un mandala evita abandonarse a una reacción violenta, discutir, involucrarse...
Lo extraño es que así uno presta más atención a lo que está escuchando. O por lo menos es el caso mío. Algunos que me vieron dibujar durante una reunión creen que los hago fácil, puede ser... pero si estoy relajado no me salen, en ese sentido también son difíciles.  

Puede parecer extraño, pero me parece que esto tiene que ver con lo que dice Jung. Que el mandala es un símbolo unificador, que disminuye la tensión entre opuestos, la disociación psíquica. Por eso evita que uno se ponga a discutir. Podría decirse que cualquier garabato sirve para eso. Pero en el círculo además hay un ritmo circular, la sensación es otra.

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