miércoles, 18 de septiembre de 2013

LA PRIMA MATERIA



No es por criticar... pero me impresiona ver cómo hay gente que no dibuja tan mal y sin embargo se recontra queda. Pasa meses sin producir nada, y alguna vez que otra pinta algo. Son capaces de pasar décadas trabajando, es una manera de decir, de la misma manera. Lo terrible es que toda esa gente son las personas que casi podrían hacer algo. Pero bueno, casi...
Creo que tiene que ver con el tipo de personalidad, son introvertidos intuitivos. Es justamente la clase de persona que tiene facilidad para el arte. El intuitivo introvertido vive en un mundo de imágenes extrañas cargadas de sentimiento, que sugieren posibilidades inimaginables. Es el tipo del místico.
El intuitivo introvertido  tiene problemas con la realidad concreta, con el cuerpo, con el dinero...
La gran mayoría de las personas que eligen estudiar artes son introvertidos intuitivos, es un cliché, todo el mundo sabe más o menos cuáles son las características del artista.

Pero la diferencia entre el artista de verdad y el artista mediocre no es tan evidente.
El artista de verdad se enfrenta a la materia. Sea cual sea el soporte. Puede ser la pintura, el instrumento, el cuerpo, incluso la escritura tiene un aspecto de materialidad.
En cambio el artista mediocre se desentiende de el problema de la materia. En vez de eso vive en un mundo de fantasía, en el cual sí es productivo, y crea obras maravillosas. En el peor de los casos está tan alienado de la materialidad del mundo que cree que lo que se imagina está efectivamente en lo poco y malo que produce.  Es decir que ese mundo de fantasía lo vive proyectado en la realidad concreta, así es como el mundo está tan lleno de genios. Eso es casi lo más común. Y esa gente es tan aburrida que no da qué pensar...
En cambio los otros si. Hablo de gente que sabe lo básico de la pintura, que tiene con qué trabajar. Esa es la gente que vive en ese mundo de fantasía, pero en esa fantasía hay un trabajo casi real, o hasta  un poco real.  Todo ese trabajo de visualización desemboca en un par de bocetos casi todos los años, quizás un par de pinturas por década.  Lo trágico es que atrás de esa producción tan humilde hay un monto enorme de energía, casi toda desperdiciada. Lo peor no es tanto que sea poco, sino que sea tan igual a lo largo de los años.  A mi me da la impresión de que en todo ese tiempo tuvo que haberse  gestado el embrión de una creación original. Pero a esa obra en ciernes la mató el automatismo del cuerpo, en el momento de concretar. Esto le pasa tanto a hombres como a mujeres, pero naturalmente el hombre lo vive con un poco de culpa y algo de consciencia, en cambio la mujer es más negadora.

¿Para qué digo todo esto?

Para intentar recuperar la capacidad de asombro frente al milagro de la producción artística. Para que eso suceda tiene que ponerse en movimiento la paradoja de que alguien que vive en un mundo de imágenes inimaginables ( de ahí la fascinación que ejercen sobre el intuitivo introvertido, lo que experimenta es apenas el presentimiento de una imagen) se dedique pacientemente a organizar la materia.
El intuitivo introvertido por momentos es consciente de algún aspecto de la materia, para él la percepción es algo que va y viene. Pero cuando el introvertido intuitivo percibe lo hace con muchísima intensidad, una intensidad que quizás no tiene nada que ver con el objeto.  Por eso el secreto para producir es organizar la materia. Hay que elegir el espacio, el momento. Juntar los materiales y las herramientas, poner cada cosa en su lugar. Y empezar por alguna de las cuestiones técnicas que uno conoce. La técnica es justamente el conocimiento de los materiales y las herramientas. Se puede armar la paleta, se puede empezar haciendo un croquis. Se puede agarrar un boceto y empezar a pasarlo a una tela... ese estado consciente de los materiales no puede durar mucho en el introvertido intuitivo. Enseguida pierde conciencia del mundo y ya no sabe lo que está haciendo, pero antes hubo que preparar todo.  Ese todo puede ser muy humilde, últimamente me basta con un bloc y algunas lapiceras y lápices de colores. En el bloc los dibujos del principio hacen las veces de boceto para seguir produciendo. Cada dibujo es una re elaboración de los anteriores.

¿Y si es tan sencillo porqué casi nadie lo hace?

Y... es difícil no subestimar la ingenuidad total del introvertido intuitivo cuando se trata de la realidad material. El problema es que el resto de la gente jamás va a poder pintar, sencillamente no tienen talento para eso. Pero en este caso el talento es una verdadera maldición ¡Nada menos que ser inconsciente de la realidad concreta!
Yo creo que el introvertido intuitivo jamás va a enfrentarse a la materia a menos que le vaya la vida en eso. En algún momento de su vida tiene que haber estado dispuesto a morir en el caso de que le sea imposible concretar la obra. Tiene que estar seriamente al borde del suicidio y de la locura. Sino es imposible, pero algunos pasan por el proceso sin tomar consciencia. Me parece esa  consciencia es imprescindible para enseñar, no cualquiera puede. Los alumnos lo notan, especialmente los adolescentes.

Y los que no pintan se preguntarán qué hacen estos pintores mediocres en vez de enfrentar la materia. Bueno, en general intentan hacer solos lo mismo que hacían en la clase cuando estudiaban con un profesor. Intentan pintar un cuadro. Lo que hay que hacer no tiene nada que ver con eso. Se trata de enfrentarse con la materia reducida a la mínima expresión que a uno se lee ocurra. Pegar papelitos, hacer garabatos en un bloc chiquito,  probar colores en cartoncitos... algo extremadamente simple hecho con una actitud casi mística.


Todo esto lo venía pensando sobre el bloc, la serie de mandalas. Son algo muy humilde, pero es una producción regular a lo largo de meses. Se nota que hay un proceso, el motivo se fue transformando.
No está mal.

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